Segovia

Segovia

Segovia situada a mil metros sobre el nivel del mar y favorecida por la cercanía de la Sierra de Guadarrama, asienta su casco antiguo sobre un roquedo que hace equilibrios entre los fosos labrados por los ríos Eresma y Clamores. Su emblemático Acueducto y su Alcázar son sólo una parte de su histórica personalidad. Desde Segovia, Alfonso X estudiaba el firmamento; Quevedo se inspiraba en sus espacios y en sus gentes para escribir el Buscón don Pablos; aquí se proclamaba Reina de Castilla Isabel I, la Católica; y en ella se imprimía, por primera vez, un libro en España: el Sinodal de Aguilafuente. Sus gentes, sus tradiciones culturales que sobreviven al paso el tiempo y su gastronomía de lechazo y cochinillo completan la experiencia en esta ciudad.

El tren es una de las opciones más rápidas y cómodas para llegar a la ciudad. Desde Madrid hay varias ofertas de trenes de Alta Velocidad que realizan el trayecto a Segovia en 25 minutos. Una vez allí, la Empresa Municipal de Turismo de Segovia pone a tu disposición visitas guiadas por la ciudad, previa reserva.

Segovia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, te recibe en la ciudad con su Acueducto, una de las más soberbias obras que los romanos dejaron repartidas por su vasto imperio. Fue realizado para conducir hasta Segovia el agua de la Sierra –la leyenda atribuye su construcción al mismísimo Diablo- y es símbolo heráldico de la ciudad. Sus 167 arcos de piedra granítica del Guadarrama están constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas. Obra extraordinaria, que ha prestado servicio a la ciudad hasta fechas recientes.

Tras atravesar el Acueducto, tu paseo histórico por Segovia te llevará a la Plaza Mayor, enmarcada por los pináculos del ábside gótico-tardío de la Catedral y punto de reunión vespertino de las cigüeñas.

 A estas alturas del recorrido ya te habrás fijado en el cerco de murallas que rodea la ciudad, pues su perímetro es de más de 3.000 metros. Estos muros nacen y mueren en el Alcázar, otra parada obligada.

En la ciudad encontrarás afamados mesones y restaurantes en los que degustar las especialidades de la cocina segoviana. La estrella de la cocina segoviana son los asados. Concretamente el cochinillo y el cordero lechal crearán un regocijo en tu paladar de exquisitos y tiernos sabores de estas carnes típicas. Además, podrás degustar otros platos distintivos de esta región como la sopa castellana, los judiones de la Granja, guisos y platos de trucha. Saborea los embutidos de la zona y los vinos locales. Y si quieres endulzar un poco más la visita a la ciudad, prueba el popular ponche segoviano o los florones, tortas y rosquillas segovianos.

En tu paseo por la ciudad puedes realizar dos actividades en perfecta armonía: la visita turística y las compras tranquilas. Esto es posible gracias al peculiar trazado de las calles de la ciudad, que hace que las zonas comerciales correspondan, en su inmensa mayoría, con los itinerarios turísticos. Como en todas las ciudades de trazado medieval, el comercio se sitúa en torno a la Plaza Mayor y de ahí, despunta hacia el exterior siguiendo la propia evolución urbanística de la ciudad.

En la antigua ciudad gremial segoviana aún se elaboran cerámicas, alfarería y esmaltes de inspiración diversa, desde la más popular a la más innovadora: tallas de estilo renacentista y otros trabajos hechos en madera, tapices artesanales y bordados, modelados de estaño, repujados metálicos y objetos de forja, etc.

 

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