Tarragona

Tarragona

Ciudad declarada patrimonio mundial, gracias al extraordinario legado que Roma sembró en su geografía urbana, el cual luce en sus murallas, su anfiteatro, su Museo Arqueológico, y en uno de los circos mejores conservados. A ello se suma su casco medieval que corona la imponente Catedral, entre gótica y románica, que guarda en su interior un inmenso tesoro histórico. Sin olvidar los rehabilitados tinglados portuarios y la vitalidad del puerto pesquero del Serrallo donde Tarragona sucumbe al Mediterráneo.

Tarragona cuenta con dos estaciones ferroviarias: una situada en el centro de la ciudad, que ofrece conexión con trenes regionales y de largo recorrido nacional e internacional y otra a sólo diez minutos del centro, la Estación de Alta Velocidad del “Camp de Tarragona”, inaugurada en el 2006 y que supuso un gran avance en la conexión exterior de la ciudad. La nueva estación cubre un abanico amplio de enlaces con Barcelona, LLeida, Zaragoza, Madrid, Córdoba y Sevilla.

La histórica ciudad tarraconense, repleta de restos romanos y medievales, contempla desde su atalaya una nueva urbe de amplias calles y transitadas avenidas que conforman la nueva Tarragona. Piérdete por su parte más antigua donde se conservan los restos romanos que atestiguan su etapa de máximo esplendor, donde se siente el eco de las correrías del emperador Augusto en cada paso. Accede al complejo formado por el Circo y el Pretorio desde la Rambla Vella, a través de la muralla que precede a la Torre de las Monjas.

La Tarragona moderna, por su parte, te ofrece otra visión histórica de la urbe. Desde el siglo XVI hasta principios del XIX la ciudad se convierte en una plaza fuerte y se construyen los fortines avanzados de Sant Jordi y de la Reina María Estuardo, en la punta de la playa del Miracle. De esta época son las casas nobles de Canals, Montoliu y Castellarnau, con unos magníficos patios interiores. El actual edificio de la Casa Castellarnau data de principios del siglo XV y fue la residencia de algunas de las familias más influyentes de la ciudad.

Degusta el plato típico por excelencia, el romesco, una salsa espesa a base de frutos secos propios del campo de Tarragona, como las almendras y las avellanas tostadas, que se utiliza para acompañar el pescado: rape, lubina, merluza, gambas, langostinos y cigalas, cocidos en una olla de barro. Algunos restaurantes marineros de la ciudad han adquirido gran fama por sus arroces y rossejats.

Otro plato típico que se sirve desde enero hasta el mes de abril es la calçotada, cuyo origen proviene de la vecina ciudad de Valls. El calçot es una cebolla tierna y alargada que se prepara asándola sobre una base de sarmientos y se come untándola en una salsa de romesco. Y para acompañar tan suculentas comidas, puedes optar por su carta de vinos con denominación de origen Tarragona.

Indispensable es el recorrido a lo largo de la Rambla Nova y por las calles adyacentes, donde puedes conocer los tradicionales y pequeños comercios del lugar, con un amplio abanico de tiendas y servicios. En el centro histórico de la ciudad algunos de los establecimientos conservan restos antiguos en su interior.

 

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