La Torre del Homenaje de la Alcazaba (conocida popularmente como torre Papabellotas) compite en el perfil de Antequera con la Peña de los Enamorados. Ambas funcionan como iconos de una ciudad en la que la obra humana debe mucho a la naturaleza. Situada en una encrucijada, equidistante entre Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, Antequera se rodea de montes que, a su vez, enmarcan una vega feraz.
Civilizaciones tartesias, herederas de fenicios y griegos, dejaron construcciones funerarias –las cuevas/dólmenes de Menga, Viera y El Romeral- que impresionan a doctos y profanos. Luego se asentaron los romanos y los árabes que tuvieron durante siglos una plaza fuerte. La ciudad alta proporciona un zoom privilegiado de esta dilatada historia. Y también de la siguiente etapa en la que, tras la conquista cristiana, que llenó la ciudad baja de conventos e iglesias, se vivió un momento de esplendor humanista con la fundación de la Cátedra de Gramática y la construcción de la Colegiata de Santa María.
Sus tierras, comprendidas dentro de la llamada Depresión de Antequera, tienen un enorme aprovechamiento agrícola, siendo famosa la fertilidad de la Vega Antequerana, que riega el Guadalhorce de Este a Oeste, y que permite saborear platos típicos como la porra, el ajoblanco, el gazpachuelo o la ensalada de cardos. Cultura, paisaje y gastronomía se funden en Antequera.
La estación de AVE Antequera-Santa Ana está situada a 15 kilómetros del casco urbano. Es punto de partida y llegada de trenes con destino a Madrid, Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba y Algeciras. El edificio que alberga la estación cuenta con un diseño moderno, con muros de cristal de cuarzo y cubiertas planas. Un servicio de autobuses comunica la estación con el centro de la ciudad, además de los taxis.
Antequera cuenta con dos ferias consideradas ‘Fiestas de Interés Turístico de Andalucía’. La Real Feria de Agosto, cuyos orígenes se remontan al 1748, fecha en la que el rey Fernando VI concedió a Antequera el privilegio de celebrarla con carácter anual. La inauguración del alumbrado oficial marca el inicio de la Real Feria y, a partir de esa noche, la ciudad se transforma durante toda una semana, con múltiples acontecimientos de ocio, arte y diversión, dirigidos a todos los públicos. Otra de sus fiestas es la Feria de Mayo o de Primavera, que se celebra paralelamente a AGROGANT (Feria Agrícola y Ganadera), que aglutina una gran diversidad de eventos, como la feria agroalimentaria, el concurso subasta de la cabra malagueña, el campeonato de caballos de Pura Raza Española, un maratón fotográfico y actividades de promoción turística de la ciudad.
Pero si lo que buscas es diversión nocturna todo el año, en Antequera puedes encontrar numerosos establecimientos de ocio nocturno, concentrados principalmente en la calle Calzada y la Alameda de Andalucía. Y si lo tuyo son las rutas ecológicas, Antequera te ofrece el Paraje Natural de El Torcal, una de las muestras más impresionantes de paisaje kárstico de Europa
En Antequera, la gastronomía viene determinada por la geografía, por los productos que se cosechan en la Vega –con predominio de los cereales, las hortalizas y el aceite de oliva- y por la idiosincrasia de la gente. Uno de los platos más conocidos de la gastronomía antequerana es la porra, que se elabora fundamentalmente con pan, aceite, ajo, tomate y pimiento. Otros primeros platos típicos son: el ajoblanco, el pimentón, el gazpachuelo, las migas y algunas ensaladas, como la de cardos. Pero no te puedes ir de Antequera sin probar sus platos de caza, como el conejo a la cortijera y el chivo pastoril, y las recetas de pescado en escabeche, una forma de conservar los alimentos que se remonta a la época romana. En el apartado de los postres, sobresale el bienmesabe, un dulce realizado a base de almendra molida, bizcochos de soletilla y cabello de ángel. Y otro producto destacado es el mollete, un tipo de pan árabe, de miga blanca y poco cocido, que se elabora de forma artesanal.







