Córdoba

Córdoba

Córdoba, una ciudad inundada de luz y de historia en estado puro. Declarada Patrimonio de la Humanidad, muchas culturas se asentaron en ella, si bien es la época musulmana -que la convirtió en capital de Al-Andalus y posteriormente en capital del califato independiente de Damasco- la que permite al visitante disfrutar de una experiencia inigualable en uno de los mayores cascos históricos de Europa. Las plazas y callejuelas son también uno de los encantos de esta ciudad que, sea conocida a pie o en bicicleta, encandila con sus patios cordobeses llenos de vegetación para aumentar la sensación de frescor. También conquista su cocina en la que se aprecian las trazas romanas, árabes y judías en todas las tabernas de la ciudad.

La estación AVE de Córdoba se sitúa en el borde del casco histórico, no lejos de la puerta de Almodóvar que da paso a la Judería. Precisamente el soterramiento de las vías ha  hecho emerger una de las zonas con más glamour de la ciudad. En la misma estación hay abierta una oficina de información para atender al viajero.

El legado histórico cordobés se traduce en varios monumentos que no puedes dejar de visitar si quieres empaparte del esplendor de la Ciudad de las Tres Culturas. La Mezquita, Catedral de Córdoba es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. Comenzó a construirse en el año 775 y a lo largo de su historia ha sido ampliada en numerosas ocasiones; sus dimensiones y su majestuosa altura interior, que nunca ha sido igualada, hacen de ella una obra artística única. Se puede visitar todos los días, incluyendo domingos y festivos.

La Judería de Córdoba es el reflejo de la comunidad judía que, si bien era una minoría, tenía una presencia influyente gracias a los oficios que practicaban, entre ellos la enseñanza de las ciencias. La calle de las Flores, la plaza del Pañuelo o el callejón de la Hoguera son rincones especialmente encantadores, pudiendo completar el paseo visitando la Casa Andalusí, la Casa de Sefarad y la Sinagoga.

Las iglesias Fernandinas son las construcciones religiosas que mandó realizar Fernando III, muchas de ellas sobre mezquitas con el fin de erradicar de la ciudad la fuerte influencia islámica. Todas están construidas con muros de piedra y destacan la iglesia de Santa María, fácil de reconocer por su gran rosetón, y la iglesia de San Miguel.

Aceite, vino, carne y embutidos son los protagonistas de la cocina cordobesa. De la Sierra provienen los productos de caza y de la Campiña y del Valle del Guadalquivir el aceite de oliva, las verduras y el vino Montilla-Moriles.  Estos productos dan lugar a suculentos manjares característicos de Córdoba como el salmorejo cordobés que encontrarás como entrante en todos los bares.

Las retorcidas calles de la judería monopolizan el comercio turístico con el sombrero cordobés como emblema símbolo. Pero tambiénpuedes encontrar lugares, como el Zoco, donde poder adquirir alguna muestra de la artesanía local: productos de cuero, plata o cerámica decorada con motivos alegóricos a la Córdoba musulmana. 

En el entorno de la Plaza de las Tendillas discurre la Córdoba de la modernidad del siglo pasado con agradables calles peatonalizadas, como la de Gondomar, en la que abren persianas los comercios más reputados del lugar. Córdoba destaca además por su Parque Joyero, considerada por ello una de las grandes fábrica del sector.

 

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