cuenca

08 feb Escapada de invierno a Cuenca

Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, es una ciudad que parece sacada de un cuento de hadas, el destino perfecto para admirar la belleza en toda a extensión de la palabra. Una belleza que está latente en su arquitectura, su patrimonio y su naturaleza.

Entre los imprescindibles: sus Casas Colgadas, de estilo gótico rural representan una de las principales atracciones turísticas de la ciudad y uno de los rincones con más encanto; el puente de San Pablo, desde donde tendrás una vista perfecta de Cuenca; el “Castillo”, compuesto por los pocos resquicios que quedan de la antigua muralla; el Arco Bezudo, la única puerta medieval que queda en pié. A mayores, su Catedral, de fachada neogótica, es impresionante y guarda el Tesoro Catedralicio, de gran valor artístico; el Museo de Arte Abstracto con una nutrida colección de arte abstracto español ubicado en el barrio de San Martín (el lugar perfecto para empaparte del espíritu de la ciudad).

No dejes de disfrutar de las espectaculares vistas que ofrecen algunos de los miradores, sobre todo al atardecer o los paseos por la ribera del Huécar y el Júcar, rodeados de naturaleza. Si te gusta la naturaleza, visita el nacimiento el Río Cuervo o la Ciudad Encantada donde verás las rocas con las siluetas más peculiares del mundo. Y, antes de llegar aquí, disfruta del Ventano del Diablo, una especie de mirador con unas vistas inmejorables de la hoz del Júcar y de la Sierra de Cuenca.

Para reponer fuerzas nada como la rica y variada gastronomía conquense: el morteruelo, el ajo arriero o los zarajos. Una gastronomía condicionada por los paisajes y el clima de la zona que ha sabido conjugar la tradición con las nuevas tendencias culinarias.

Más información: http://turismo.cuenca.es