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08 may La dulzura de Calatayud

 

Calatayud fue el primer lugar de Europa en el que se elaboró, por primera vez, el chocolate. Concretamente fue en el Monasterio de Piedra. Quizás sea por ese hecho que los dulces en esta ciudad merecen un capítulo aparte.

Entre ellos destacan los conocidos como Bizcochos de Calatayud (de soletilla) y su peculiar forma (propia de las plantillas de las antiguas alpargatas) que se puede ver en el interior de la Colegiata de Santa María. Está en un retablo realizado por el escultor  Felix Maló, donde se puede apreciar a un ángel confortando a San José con una taza de chocolate y un bizcocho bilbilitano.

Cabe destacar que, uno de los obradores fundado en el año 1808, tiene el título de  “Proveedor de la Real Casa”, desde el año 1926, y también de la Casa de Alba.

También mención especial merecen los “Adoquines”. Cuenta la leyenda que cuando se casó el infante Don Alfonso, hijo de Jaime I, con Doña Constanza de Moncada, en 1920, en Calatayud encargaron se encargó a los pasteleros unos caramelos para regalar al rey, que no podía asistir al enlace. Se hicieron unos enormes caramelos, que posteriormente se llamaron “Adoquines de Calatayud” por su tamaño considerable.

La comarca de Calatayud también ha sido siempre famosa por su fruta y por su peculiar forma de hacerla ya desde tiempos romanos. Se cocía en jarabe para conservarla. Ya en el siglo XX a un bilbilitano se le ocurrió la idea de bañarla en chocolate.  Son conocidas como “Frutas de Aragón” y suelen ser de manzana, pera, albaricoque, cereza, higo, ciruela o naranja. La fruta se macera en licor o se cuece en jarabe para posteriormente trocearla y cubrirla con cacao.

Más información sobre Calatayud: https://www.calatayud.es/turismo

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